jueves, 11 de febrero de 2010

Hoy

Al mirarte a los ojos siento como lo que queda de mi alma se escapa a reunirse con la tuya.
Es tuya.
Al tocarte siento mi corazón acelerarse hasta una euforia sin precedentes, temo perder el control.
Es tuyo.
Nuestras voces se encuentran una vez más, después de una larga agonía en la que boca ansiaba ver de nuevo a la tuya, así fuera por solo un momento.
Nuestras manos se encontraron brevemente, por un instante que detuvo el tiempo y aceleró los recuerdos en mi piel.
Tu olor, traído a mi no por una caricia intencional en tu cuello, sino por la suave brisa que corrió por tu lado, me llevó a lo más profundo de mi corazón, el cual sigue al lado del tuyo.
Sigue siendo hermoso y verdadero lo que siento por ti, sigue siendo devastador verte partir, y siegue siendo sublime verte.

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