miércoles, 17 de diciembre de 2008

180º

Y así termina otra batalla. Con una herida en el corazón y un te quiero en mis labios, me veo forzado a caminar en dirección opuesta de vuelta a los pasos solitarios pero tranquilos de mi mente. No pudiendo hacer mas, y haciendo mucho tu silueta se va perdiendo lentamente en los rincones de mis recuerdos, y la emoción que antes intoxicaba mi sangre, va perdiendo su efecto a medida que se escapa en mi espiración.
De vuelta a un camino trillado, ya recorrido, familiar. De vuelta a sonreír a media asta, de vuelta a los colores sepia y de vuelta a una nota mantenida de fondo sin cambios en armonía. De vuelta a no conocerte, solo sentirte. De vuelta a olvidar, de vuelta a drenar alegría de los corazones de los demás, puesto que el mio, lo tengo que apagar.
De vuelta a sentir solo el calor del sol en mi piel, a que solo la luz ilumine mis ojos, y a que solo el frio me haga temblar. De vuelta a que un abrazo sea solo un abrazo, a los besos en las mejillas y a miradas vacías, escasas de complicidad.
De vuelta a lo básico, de vuelta a mirar hacia dentro y de vuelta a escuchar mi voz por encima de la de las demás.

martes, 2 de diciembre de 2008

Llueve

Siempre que llueve, el mundo se llena de un humor mágico, capaz de hacer más intensas las emociones. Ya sean de alegría, haciéndonos querer salir y jugar en los charcos y celebrar con la lluvia la sonrisa que llevamos dentro. O ya sean de tristeza, haciéndonos compañía a través de la ventana, causando que llueva tan fuerte adentro como afuera.
Supongo que el agua tiene ese poder mágico, que hace que las emociones fluyan, asi como ella lo hace en los riachuelos que se forman en las calles. Tiene la cualidad de oxidar la más fuerte de las armaduras, y de alimentar y dar vida a la más tenue de las sonrisas.