jueves, 1 de diciembre de 2011

Como todo en el último año se ha llamado SYNAPSE, pues esto tambien, solo que no todo en mayúsculas porque no aguanta. Synapse

Supongo que, como es tradición cuando algo sucede en mi vida que me afecta de manera positiva o negativa, debería poner algo aquí

Mi proyecto de grado se convirtió en una proyección de mi persona y de mis sentimientos hacia la vida y hacia el transito por Bogotá. Empezó por el tradicional odio que siento, se fue convirtiendo en resignación típica del viaje en bus entranconado (si, me la inventé y que) y terminó siendo un feliz arribo a destino. No fue importante el cuanto me quejé, cuantas horas desperdicié, cuanto esfuerzo puse en llegar, importó el resultado positivo, el haberme puesto a la prueba y haberme superado y el haber sido llamado colega por un profesional a quien admiro mucho.

También me puso en situaciones desconocidas, situaciones que hubiera querido saber manejar mejor, o saber manejar del todo. Descubrí que no manejo bien el estrés, que cuando algo me importa soy incansable y que si me descuido puedo ser un excelente asesino. Descubrí que presentar el proyecto de grado no es como lo pintan, no sentí fuegos artificiales en el fondo cuando terminé, no quería saltar de alegría ni abrazar a todo aquel que se me cruzara como un cristiano borracho. Sentí fue tranquilidad, tranquilidad de haber hecho un buen trabajo, la tranquilidad de probarme a mi mismo que puedo confiar en mi, la tranquilidad de no haberme fallado y no haberles fallado a las personas que dedicaron un poco de su tiempo a escucharme.

Descubrí la calidad de persona que tengo a mi lado, descubrí que soy muy egoísta con ella, y que quiero cambiar eso porque me hace sentir miserable a ratos. Pero también descubrí que, si bien el proyecto de grado es una proyección mía, tiene mucho de ella, porque, a riesgo de sonar clichesudo, me inspira, me tranquiliza, me calma y me alienta a seguir adelante. Tiene de ella en cada minuto de presentación, en cada curva de modelado, en cada tono de color. Muchas gracias a ti por eso, gracias por estar ahí, gracias por amarme como lo haces.

Finalmente, quiero descansar, quiero dormir, quiero arruncharme con ella, quiero hacer el amor con ella, quiero tomar, quiero bailar, quiero jugar. Ya veremos como empiezo a despertar del letargo que genera la navidad y un merecido descanso. Felices Fiestas a todo(s) asumiendo que me lee más de una persona.

sábado, 28 de mayo de 2011

Ah!
Hace tiempo no me sentía tan diminuto,
hace tiempo no me sentía pequeño.
De sentir que el mundo es mío,
pasé a sentir que el mundo me es ajeno, extraño.

Odio sentirme así,
odio sentirme impotente.
Odio sentirme sin armas,
odio sentirme futil.