sábado, 27 de febrero de 2010

Cuando es

Cuando la razón se cruza con la imaginación,
cuando los sueños se cruzan con la realidad,
suceden cosas inimaginables.

Te sueño a menudo,
me despierto soñándote,
y me sueño viviéndote.

Después de este tiempo,
sería prudente pensar,
sería prudente dejar de sentir,
sería prudente olvidar.

Pero la realidad es otra,
otra en la que mi corazón manda,
en la que mi cabeza es obligada a obedecer.

Sueños recurrentes en los cuales tu estás,
sueños inolvidables que estremecen mi piel.

Esa es mi realidad...

jueves, 11 de febrero de 2010

Hoy

Al mirarte a los ojos siento como lo que queda de mi alma se escapa a reunirse con la tuya.
Es tuya.
Al tocarte siento mi corazón acelerarse hasta una euforia sin precedentes, temo perder el control.
Es tuyo.
Nuestras voces se encuentran una vez más, después de una larga agonía en la que boca ansiaba ver de nuevo a la tuya, así fuera por solo un momento.
Nuestras manos se encontraron brevemente, por un instante que detuvo el tiempo y aceleró los recuerdos en mi piel.
Tu olor, traído a mi no por una caricia intencional en tu cuello, sino por la suave brisa que corrió por tu lado, me llevó a lo más profundo de mi corazón, el cual sigue al lado del tuyo.
Sigue siendo hermoso y verdadero lo que siento por ti, sigue siendo devastador verte partir, y siegue siendo sublime verte.

viernes, 5 de febrero de 2010

Ahi vamos

No se de que me sirve seguir así.

La llama en mi corazón sigue ardiendo como si nada hubiera pasado, al escuchar tu voz, mis manos sudan, mi pecho suspira y mi alma sonríe. Siento cómo me tranquilizas, cómo las preocupaciones se disipan, cómo se despeja mi mente.

A ratos me siento fuerte, puedo sonreir y reir. Puedo volver a ser quien era antes de probarte, antes de quedar absolutamente adicto a tu olor y a tu sonrisa. Pero siempre regreso a la oscuridad de mi realidad, al ahora aplastante que me obliga a pararme y vivir en un mundo en el que el nosotros ya no existe, en un mundo en el que las horas me sobran, las horas que eran tuyas y que se aferran a mi, celosamente, ahora, obligándome a mantenerme ocupado para no respirar el veneno del presente.

Poco a poco me desgasto, poco a poco tengo que hacerme a la idea que tengo que asesinarte en mi día a día, que tengo que coger un segundo aire cada vez que quiero respirar, pues siempre el primero está impregnado de tu olor enajenante.

La sangre en mis venas fluye lentamente, me encuentro en un letargo que parece no tener fin. Corrimos juntos velozmente, mano en mano, con las miradas puestas sobre un mismo horizonte. Tengo que pagar el precio por haber superado mi capacidad física de amar, mi corazón es lento ahora, torpe. Mis pulmones me causan tos y mi pulso me falla. El frenón repentino en la carrera hizo estragos en mis piernas, pues se encuentran cansadas y a menudo temblorosas. Mis ojos arden, mis hombros duelen y mi estómago se siente vacío.

Con la más leve de las esperanzas me voy a mi cama, con la certeza que mi corazón no puede equivocarse de una manera tan monumental, con un te amo y un te pienso que le suspiro a las estrellas me despido del día que, interminablemente, termina.

Le pido al cielo me de tranquilidad, serenidad, pero por encima de todo, que me traiga a ti de vuelta.

lunes, 1 de febrero de 2010

Por que?

Por qué cuando la armadura es removida,
por qué cuando el pecho está desnudo,
por qué cuando la sincera alegría pobla mi corazón,
por qué...

Por qué siempre todo es a medias,
por qué darlo todo no es suficiente,
por qué si tengo calor tiemblo del frío,
por qué...