Y así termina otra batalla. Con una herida en el corazón y un te quiero en mis labios, me veo forzado a caminar en dirección opuesta de vuelta a los pasos solitarios pero tranquilos de mi mente. No pudiendo hacer mas, y haciendo mucho tu silueta se va perdiendo lentamente en los rincones de mis recuerdos, y la emoción que antes intoxicaba mi sangre, va perdiendo su efecto a medida que se escapa en mi espiración.
De vuelta a un camino trillado, ya recorrido, familiar. De vuelta a sonreír a media asta, de vuelta a los colores sepia y de vuelta a una nota mantenida de fondo sin cambios en armonía. De vuelta a no conocerte, solo sentirte. De vuelta a olvidar, de vuelta a drenar alegría de los corazones de los demás, puesto que el mio, lo tengo que apagar.
De vuelta a sentir solo el calor del sol en mi piel, a que solo la luz ilumine mis ojos, y a que solo el frio me haga temblar. De vuelta a que un abrazo sea solo un abrazo, a los besos en las mejillas y a miradas vacías, escasas de complicidad.
De vuelta a lo básico, de vuelta a mirar hacia dentro y de vuelta a escuchar mi voz por encima de la de las demás.
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