martes, 25 de noviembre de 2008

Medianoche

Esa noche sentì como con cada làgrima
se iba drenando la esperanza en mi corazòn.
Con la humedad de mi llanto se iban diluyendo los colores,
y con el ruido en mi cabeza se empezò a enmudecer mi querer.
Con cada bocanada de aire, se quiere escapar mi alma
y reunirse con la tuya. Pero no puede.
Con cada parpadeo, imàgenes pasan al frente mio,
como en diapositivas vìvidas que recuerdos hacen correr.
Con cada latido, la llama de la ilusiòn tiembla y cada vez brilla menos, amenazando con apagarse.
Me pregunto si puedo disfrutar de solo ser compañìa,
efìmera, como eternas las vueltas que dan las manecillas del reloj,
ese mismo que limita el tiempo juntos.
Me pregunto si se pregunta, si se cuestiona.
Es mejor limitar las revoluciones, controlar el pulso y normalizar los pensamientos.
Un cigarrillo, tal vez dos, algo que duerma la garganta,
desate el nudo en ella y me permita volver a cantar.

1 comentario:

Anónimo dijo...

El tiempo rompe deseos y las lagrimas se evaporan en la distancia con un consuelo lejano,con un cariño eterno ruego al cielo no caer en el olvido, ni olvidar y me aferro a las esperanzas negadas sin querer cerrar los ojos. Sin poder encontrar mi alma que ya ha volado intento permanecer tranquila ocultando los anhelos reprimidos y el dolor agobiante de las palabras ya dichas y las que no se dijeron, no hay imposibles, nunca los hay...