Con un pincel de punta fina y unas pocas acuarelas, trajo color a mi vida. Colores vivos, llenos de sonrisas y risas, de palabras sueltas y frases al azar. Sombras definidas iluminaron los rincones de mi corazòn, y trazos simples de combinaciones complejas mis ojos iluminaron. Fui un papel en blanco, a merced de su pincel, papel que poco a poco fue llenàndose de formas, colores y emociones.
Hoy, despuès de terminada la obra, lentamente se van desvaneciendo los colores, lentamente se van opacando las sombras y lentamente se tiene que ir la emociòn. Pero te agradezco, por haber traido de vuelta los colores a visitarme, por haber iluminado mis sombras y por haberme llenado de emociòn.
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