lunes, 3 de septiembre de 2007

3 am

Con el llegar de la noche, llega la tranquilidad, llega la soledad. Pero esa soledad es buena, soledad de cuerpo, permitiendo al alma estar en comunión con el universo. Dolores físicos no apaciguan las alegrias del espiritu. El cansancio del cuerpo no merma la energía del corazón. Lo hoy vivido ya se fue, pero lo hoy experimentado queda. Lo hoy visto se apagó, pero lo hoy observado brilla en la memoria. El sueño se apodera del cuerpo y la inconciencia de la conciencia, y comienza un nuevo dia, de noche. Mismo cuerpo, mismo corazón, misma alma, diferente escenario. Quien sabe cual de los dos telones da pie al real. La obra de los sentidos, o la obra de los sueños, juntas, diferentes, y una sola.

1 comentario:

Anónimo dijo...

pues la mente si se agita mas en la noche, ay dias en los que para mi son todo noche, y viceversa... una vez lei en la ciudad y los perros de llosa que esa soledad es buena. la soledad que se escoge, que se pone como una prenda. pero no esa soledad que es impuesta y obligada.

me gusta mucho esto... escribes bonito. ademas haces un cafe con carinio... impresionante ¬¬